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Cómo ser optimista con el método del frasco

Cómo ser optimista con el método del frasco

El cerebro se puede entrenar para pensar en positivo. El frasco de la felicidad es un método que convierte a una actitud optimista en una poderosa arma para superar obstáculos.

El cerebro tiende a recordar siempre las cosas malas antes que las buenas. De algún modo, el costado pesimista de la memoria le termina ganando la batalla al optimismo. A eso se le suma que cada pensamiento deja una huella, por lo que el resultado siempre será negativo para lo positivo.

Como sea, y más allá del juego de palabras, lo cierto es que si el cerebro logra aferrarse a los buenos recuerdos, olvidando lo feo o negativo, le será más fácil a las personas lidiar con situaciones desagradables, superar obstáculos y tener una actitud positiva ante la vida.

Sin embargo, como todo, el ejercicio es la base fundamental. El cerebro humano aprende básicamente mediante el método de ensayo y error, por eso es importante entrenarlo en positivo. Y eso se logra desde la primera infancia. Cuanto antes se acostumbre un niño a ser optimista, más herramientas tendrá para afrontar el pesimismo.

El frasco de la felicidad es una curiosa pero efectiva rutina para entrenar el cerebro de los niños en positivo. Fue ideada por la filósofa y divulgadora británica Elsa Punset, una de las principales referentes en la aplicación de la inteligencia emocional como herramienta para el cambio positivo.

Consiste en escribir todos los días, en un papel, algo bueno que haya pasado durante la jornada y guardarlo en el frasco. El tiempo que se tarda en escribir ese suceso permite que el cerebro lo recuerde, y lo deje fijado. Así, ese pequeño gesto se vuelve una rutina. Cuando el recipiente se llena, se sacan los papeles y se leen todos los mensajes positivos.

Además de entrenar al cerebro de una forma correcta, este método permite generar en los más pequeños confianza y vínculos seguros.

Cómo se hace:

» Elegir un frasco de vidrio, o trasparente. Lo ideal es que se vea el contenido.

» Se puede colocar un rótulo con la leyenda “frasco de la felicidad”.

» Colocar el recipiente en un lugar visible de la casa.

» Cada integrante de la familia, niños y adultos, deben escribir todos los días algo bueno que les haya sucedido, y colocar el papel dentro del frasco.

» Alcanza con pequeñas reflexiones, como un gesto cordial de un vecino, el alfajor preferido, un abrazo.

» Cuando se complete el frasco, se pueden leer todos los mensajes en familia. Y volver a empezar.

Qué beneficios tiene
* El niño aprende a reflexionar sobre las cosas buenas.

* Se aprecian los pequeños detalles.

* Escribir permite que el cerebro fije esa idea. Si es positiva, mejor será.

* Los chicos pueden diferenciar los problemas grandes de las vicisitudes intrascendentes.

* Mejora la comunicación en el entorno familiar.

* Se educa el agradecimiento.

* La técnica no es exclusiva de los más chicos. Se puede practicar a cualquier edad.

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11 diciembre 2017 #InfoLola

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